Cristóbal César del Rosario Medina nació el 12 de enero de 1949 en la calle Cirilo Moreno, en Las Palmas de Gran Canaria. Hijo de Cristóbal y Pino, creció en un entorno humilde marcado por la tienda familiar en la calle La Naval, en pleno corazón de La Isleta.
Su infancia estuvo llena de fútbol, amistades en la playa de Las Canteras y tardes en el colegio de Don Antonio, hoy Colegio Arenas.
En 1966 inició sus estudios en la Facultad de Medicina de Salamanca, donde descubrió su pasión por la dermatología. Su dedicación fue tan intensa que trabajaba mañana y tarde en el Servicio de Dermatología, obteniendo el título de especialista en 1975.
Tras regresar a Gran Canaria, obtuvo plaza en la Seguridad Social, pero pronto asumió la dirección médica de la Leprosería regional. Allí lideró una transformación histórica que culminó en el Hospital Dermatológico, logrando erradicar nuevos casos de lepra en Canarias.
Cuando aparece el SIDA, combatió la estigmatización de la enfermedad y los enfermos, fue uno de los fundadores del Comité Antisida de Las Palmas, combinando ciencia, divulgación y acción social.
En su consulta privada atendió a más de 80.000 pacientes, siempre con cercanía, humanidad y escucha activa.
Casado con Juana Lucía, padre de Gemma, Cristóbal y Nashla, y abuelo de Claudia y Simón. Su familia fue siempre su mayor orgullo.
Fundador de Médicos del Mundo Canarias, participante en SAHADERM 97 y creador de proyectos sanitarios en Mauritania.
Recibió el Can de Plata de las Ciencias del Cabildo de Gran Canaria (2017), además de múltiples homenajes y distinciones.
Amante del fútbol, el golf, la vela latina, la poesía, la música y el arte. Cercano, bromista y profundamente humano.